Monografías y reportajes

Referencias a la Villa de Ambel en la catedral de San Juan, en La Velletta, Malta

Guillermo Miguel Lambea, nos envía unas interesantísimas fotografías comentadas por él y realizadas por su hermano, Jesús A.(Mandela), en la catedral de San Juan, en La
Velletta, Malta
.

En estas fotos pueden comprobarse referencias a la Villa de Ambel y a personajes relevantes de la historia de la Villa.
CatedralDeLaValletta Nave central de la catedral, en cuyo suelo se encuentran 400 lápidas de miembros de la Orden Hospitalaria.
EnriqueDeRocafull Parte inferior de la lápida en la que se hace referencia, a Ambel y a ENRIQUE DE ROCAFULL, el cual fue Comendador la Casa Conventual de Ambel entre 1643 y 1667.En esta parte se viene a decir mas o menos, según lo poco que recuerdo de latín, que ENRIQUE DE ROCAFULL comendador de Ambel era pariente y amigo del finado y que en agradecimiento y en su memoria hizo grabar la lápida.Si alguien puede traducir los textos de las fotografías, sería interesante que nos escribiera. Hay que tener cuidado, dado que por la falta de espacio, se solían escribir seguido dejando pocos espacios.

Seguro que en esta catedral hay alguna lápida mas que hace referencia a la Villa de Ambel. Si alguien la visita y tiene tiempo, es posible encontrar alguna.

LapidaLudovico Foto completa de una lápida correspondiente a LUDOVICO DE MONCADA
LudovicoMoncada Parte superior de la citada lápida.En ella hace referencia al personaje que allí yace, LUDOVICO DE MONCADA, el cual fue Comendador General de la Castellanía Hospitalaria de Amposta, de la cual dependía la Casa Conventual de Ambel.

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Ascensión a la cima del Moncayo

Además de la riqueza histórica y monumental, la simpatía natural de los habitantes de Ambel y del indiscutible interés paisajístico de los alrededores de la Villa, dominados por los campos de olivos, viñedos, huerta y monte bajo, hay algo que sin duda llama poderosamente la atención del forastero. Se trata del Moncayo, el causante de frios vientos de tres días de duración que se dejan sentir en Zaragoza capital. Una inmensa mole de algo más de 2300 metros de altitud, visible en dirección noroeste desde cualquier rincón de la comarca.

El Moncayo. Vista general


Llevo varios años desplazándome a Ambel en diferentes épocas del año sin faltar ni un sólo verano y desde hace tres, haciéndome el propósito de ascender a la cima del Moncayo. El porqué de este particular propósito, no sabría explicarlo. Sirva en mi defensa aclarar que el hecho de recorrer sus laderas, contemplar los bellos paisajes y culminar con la llegada a la cima, me producen una variedad de agradables sensaciones cuyo recuerdo me obliga a mantenerme firme en la promesa de seguir subiendo a la cumbre mientras mi salud y mi tiempo libre me lo permitan.

No crea el lector que ascender a los 2316 metros de altitud de la cima del Moncayo supone ningún desafio físico de importancia. Al contrario, he sabido de personas de edad avanzada que han conseguido culminar el ascenso con mayor o menor dificultad. Tampoco deben dejar traslucir mis palabras que tras el autor de este reportaje se encuentra un fornido deportista acostumbado a realizar diversas y variadas proezas atléticas. Nada más lejos de la realidad. Visitar la cumbre del Moncayo está al alcance practicamente de cualquiera, y desde estas humildes letras animo a todos los forasteros que visiten la Villa, a dedicar una mañana a disfrutar de esta montaña, anfitriona del Parque Natural Dehesa del Moncayo, creado en 1978.

Bosque - Parque Natural de la Dehesa


Este año por diversas circustancias he subido sólo, ilusionado como en años anteriores y con la misión autoencomendada de tomar fotografías y notas para la realización de este reportaje (con la confianza de publicarlo en Ambel.org).

Del Moncayo se dice que es traicionero. Supongo que como culaquier entorno montañoso. Han habido numeros casos de excursionistas y montañeros experimentados que se han accidentado o se han perdido como consecuencia de cambios bruscos de la climatología, o simplemente por condiciones atmosféricas adversas. En algún caso incluso con resultado de muerte. Yo prefiero realizar mis excursiones a la cima del Moncayo en verano y con una previsión climatológica favorable. Es por ello que una mañana del mes de agosto pasado, en torno a las 7 de la mañana, me levanté de la cama con el espiritu montañero necesario para realizar lo que relato en estas líneas.

Con la mochila cargada de algo de comida ligera y fruta (no es necesario llevar agua pues el Parque Natural dispone de numerosas fuentes), mi cámara de fotos, unas botas de hacer senderismo y un pequeño bastón, me dirigí en coche hacia Bulbuente a sólo 3 km de Ambel, y de ahí (atravesando la localidad de Vera de Moncayo) al Monasterio de Veruela (del que en otra ocasión prometo hablar) lugar en donde se divide la carretera que nos conducirá hasta el Moncayo. Ya incluso desde el coche, la vista es regalada con un paisaje realmente bello.

La carretera asciende lentamente entre curvas que recorren incansables formaciones boscosas de robles, hayas y pinos fundamentalmente. De vez en cuando, nos encontramos con áreas que invitan a detenernos y a dejar el coche. Estas zonas se encuentran junto a diversas fuentes naturales y suelen disponer de merenderos preparados incluso para preparar una barbacoa sin riesgo de incendio. La Teja, Tres caños, Sacristán, Los frailes, son los nombres de las fuentes que vamos dejando atrás.

Al final de la carretera, donde el firme deja de estar asfaltado y junto a un inmenso aparcamiento de coches, parte una pista forestal que lleva al lugar más alto a donde se puede llegar conduciendo. Es en este lugar donde yo comencé a pie mi subida a la cumbre. He de aclarar que es posible iniciar la ascensión desde otros puntos que están perfectamente identificados (por ejemplo desde la fuente del Sacristán). Si el caminante tiene ánimo de recorrer una distancia extra, puede optar también por dejar su vehículo en el aparcamiento que existe al finalizar la carretera, e incorporarse a una gran ruta (no recuerdo el número de GR, pero es posible consultarlo que cualquier libro sobre senderismo) que arranca incluso desde cotas más bajas.

La pista forestal, de unos 3 kilómetros, está en buen estado en sus tres cuartas partes, no así en su último tramo, donde abundan los baches y los pasos estrechos. Existe un albergue y un restaurante al final, así como un aparcamiento y una ermita (a unos 200 metros de distancia) en honor de San Gaudioso a la que se accede a pie, sorteando si es domingo o festivos las improvisadas mesas de campistas que hasta allí acuden a comer sus tortillas de patata, convirtiéndose en tal caso el camino en un paso angosto y concurrido.

Albergue y Restaurante


Una vez olvidados del vehículo a motor, llega el momento de dar buena fe de nuestras piernas, y de comenzar paso a paso a caminar por la senda que conduce a la cima. Sendos carteles nos informan sobre diferentes rutas y datos de interés para el excursionista, como por ejemplo la altitud de partida, 1600 metros. Me sorprendió gratamente, habiendo ya empezado a caminar, leer en otro cartel que un grupo de montañeros se está dedicando desisnteresadamente a señalizar y mejorar la senda, intentando frenar el inevitable deterioro que causan los numerosos excursionistas que acuden al Moncayo cada año. En dicho cartel se puede leer claramente: “Restauración y mejora de la senda de ascensión a la cumbre del Moncayo. Obras acometidas por voluntarios del campo de trabajo del Parque Natural del Moncayo”.



Ya en los primero metros se empieza a notar que nuestro corazón se mueve con celeridad, y es que la pendiente por la que caminamos no es como se dice vulgarmente “moco de pavo”. Nos adentramos entonces en un inmenso y frondoso pinar que por momentos nos priva del sentido de la orientación. Sabemos que subimos pero ya no queda tan claro en que dirección. El olor y la belleza de este paraje compensa en cualquier caso todos los esfuerzos.


Si no desistimos tras este primer esfuerzo, pronto se adivina el final de la espesura, y es entonces cuando se comienza a disfrutar de lo que va a ser un gran regalo para nuestros ojos.



Ya en espacio abierto se observa a la derecha de la senda el Circo de San Miguel, también conocido por muchos como el cucharón, . Se trata de una bella formación de origen glaciar.




Tomamos la senda de nuestra izquierda, perfectamente señalizada por un cartel que nos anuncia “cumbre del moncayo”, y comenzamos a mirar hacia arriba preguntándonos si queda mucho. En este punto aún no se ha recorrido la mitad del camino y es recomendable, si no se tiene especial necesidad de llegar a la cima con prontitud o de batir algún record, el realizar breves paradas con dos objetivos: recuperar el inevitablemente alterado ritmo respiratorio y disfrutar de las fantásticas vistas que incrementan su belleza a medida que se gana altura. Siempre que realizo alguna excursión de este tipo, me viene a la memoria ese conocido refrán que reza “el piojo puesto en altura el rey del mundo se figura”. Y es que no podemos por menos que sentirnos pequeñitos y muy poca cosa ante tal inmensidad.



Finalmente tras infinidad de vueltas en una y otra dirección, bastantes más pasos y no pocos sudores, se consigue alcanzar la cima, en donde descubrimos que lejos de ser en forma de aguja, está formada por una enorme planicie por la que aún se puede caminar durante largo rato.

El final de la senda ascendente y la llegada a la cumbre, es anunciada (por si ello puese necesario) tanto por un poste amarillo que nos invita a continuar camino por la derecha, como por una fenomenal ventolera que, a pesar de ser agosto, era especialmente intensa el día que relato.



No puede uno evitar dirigirse hacia la vertiente soriana del Moncayo para comprobar cual diferente es el paisaje del otro lado: de pendiente bastante menos pronunciada y vegetación escasa. Aquí me viene a la cabeza otro curioso dicho:
“Moncayo ladrón, manas en Castilla y riegas en Aragón” , haciendo en este caso con humor, inequívoca referencia a la interminable problemática entre comarcas por ese bien tan preciado, desgraciadamente a veces no bien utilizado. Y es que esta montaña situada en medio del Sistema Ibérico representa una frontera climatológica entre el húmedo y atlántico ecosistema de la cara norte y el seco y mediterráneo ecosistema de la vertiente aragonesa.

Tras mirar la ladera vecina, continuamos el camino durante unos quince minutos más hacia el monolito del vértice geodésico del Moncayo, la cota más elevado situada a 2316 metros sobre el nivel del mar. Ni que decir tiene que las vistas desde este punto en un día despejado son cuando menos impresionantes. A esta altitud es posible dominar visualmente un área realmente extensa en todas las direcciones. Es momento de respirar con ímpetu y dejar que el aire puro inunde nuestros pulmones.


Una pequeña virgen del Pilar situada allí por un equipo de montañeros de Zaragoza, nos permite dar fe por escrito
en un cuaderno (alojado en un pequeño cajón metálico contenido en el propio monolito que sostiene a la Virgen) de nuetra visita a la cumbre del Moncayo . A pocos pasos, diversas muestras de recuerdo hacen honor a montañeros que han perdido la vida en estos parajes.

Llega entonces el momento de situarnos cerca del suelo y protegiéndonos del viento en cualquiera de los refugios de piedra que alguien tuvo el acierto de preparar, dar un respiro a nuestro cuerpo y regalarnos algo de comida, que dadas las circustancias, ingeriremos como un placer desconocido, y es que por alguna extraña razón, el bocata de tortilla tiene un sabor delicioso cuando uno está sentado a 2300 metros de altitud. Yo suelo acompañar al bocata con una pieza de fruta, una naranja por ejemplo, por aquello de recuperar azúcares y mantener las fuerzas hasta volver al punto de partida de la excursión.También es posible entablar interesantes conversaciones con otros montañeros que repiten el mismo ritual a su llegada a la cumbre. A veces entre animadas conversaciones se produce el intercambio de viandas y licores, pues son muchos los que lejos de subir con agua se acompañan de un castiza bota llenada con cualquiera de los caldos que producen los numeroso viñedos de las comarcas aragonesas del Moncayo.El descenso se me antoja (como en ocasiones anteriores) más largo que el ascenso, y no creo que sea por las ganas de finalizar la excursión. Más bien creo que se trata del importante esfuerzo que realizan mis rodillas tras una travesía larga de gran desnivel. En cualquier caso, al igual que cuando uno asciende, es recomendable parar de vez en cuando, en esta ocasión no tanto para recuperar el aliento, sino para dar reposo a las articulaciones de las piernas, y cómo no, para aprovechar hasta el último momento el regalo que para la vista supone el entorno que nos circunda.


Son algo más de tres horas de excursión (dependiendo de las fuerzas de cada uno y del tiempo que se pase en la cumbre) que el que escribe estas líneas volverá dedicar el próximo año, D.M., con cualquier otra excusa. Sin duda se trata de un esfuerzo gratuito, que es en mi opinión y a pesar de todo, de sobras recompensado incluso en aquellos casos en los que se carezca de cualquier sentimiento de amor hacia la naturaleza y la montaña. Cuando hice este mismo recorrido el pasado verano, tuve ocasión de conocer en la cumbre a un curioso muchacho acompañado por su perro que me aseguró, entre mordisco y mordisco a su manzana, haber subido en tres ocasiones durante esa misma semana. He oído hablar de todo tipo de adicciones, algunas bastante extrañas, y esta sin duda alguna podría ser objeto de algún sesudo estudio en cuaquier universidad norteamericana.

En culaquier caso, contemplar este entorno natural no deja impasible a nadie. Tanto si eres ambelero como forastero y si nunca has disfrutado de esta excursión, quede por escrita mi invitación a disfrutar de esta gran oportunidad que ofrece esta tierra aragonesa.

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Nota: Todas las fotografías pueden contemplarse a tamaño real en el album fotográfico de ambel.org

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Breve historia de Ambel relatada en 1929

De fundación inmemorial, con antigüedades de la España agarena, es la dichosa Villa de Ambel, perteneciente a la provincia de Zaragoza, en el Antiguo Reino de Aragón, poseedora de muchas y muy veneradas Reliquias…..

NOVENA QUE EDITA LA PARROQUIA DE AMBEL
EN HONOR DE LAS SANTAS RELIQUIAS QUE SE VENERAN EN LA MISMA,
CON UN BREVE RESUMEN DE SU HISTORIA.

CON LICENCIA ECLESIÁSTICA

AMBEL Y AGOSTO DE 1929

TIP. R. BERDEJO CASAÑAL
CINCO MARZO 2, ZARAGOZA
AMBEL Y SUS SANTAS RELIQUIAS

De fundación inmemorial, con antigüedades de la España agarena, es la dichosa Villa de Ambel, perteneciente a la provincia de Zaragoza, en el Antiguo Reino de Aragón, poseedora de muchas y muy veneradas Reliquias.

Perdida la noticia de su fundación en las más remotísimas edades, hoy solo nos consta de los primeros siglos de su existencia que era una población importantísima, dividida en dos por la Cañada, que separaba la población antigua de la llamada “Villa Nueva”, que desapareció con el tiempo.

A la muerte de D. Pedro de Atares, príncipe piadosísimo que levanto en honor de la Reina de los Cielos el celebre Monasterio de Veruela, acaecida en 1151, pretendieron los templarios sucederle en el Señorío de Borja. Opúsose a tales intentos el Conde de Barcelona Don Ramón Berenguer IV, como esposo de Doña Petronila, Reina de Aragón, dándose entonces en compensación a los Templarios algunas villas, entre ellas la de Ambel con sus términos, donación que tuvo lugar en la Zuda de Barcelona el postrero día de abril del año 1151, según unos o de 1152 según otros, hallándose presentes el Conde de Pallas y algunos caballeros aragoneses, de cuya Villa tomo posesión la Orden del Temple el 21 de Julio del mismo año.

Extinguida dicha orden en 22 de marzo de 1312 por Bula “Vox in excelso” del Pontífice Clemente V, sus bienes pasaron a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén por Bula del 10 de mayo del mismo año; Y en virtud del convenio y concordia entre el Pontífice Juan XXII y el Rey de Aragón Don Jaime I, en 17 de mayo de 1318 entro en posesión de dichos bienes la citada orden, desde cuya fecha constituyo Ambel, juntamente con Alberite y Cabañas, una de las Encomiendas que la Orden de San Juan tenia en la Castellanía de Amposta, en el Reino de Aragón. Mas de quinientos años ejerció dominio sobre Ambel la Orden de San Juan; hasta que, abolidas en España las jurisdicciones privilegiadas, en virtud de la Bula “Ano gravins” del Pontífice Pío IX, fue incorporada en lo espiritual a la Diócesis de Tarazona el 13 de febrero de 18745.

Hecha esta breve relación histórica, justo es dar a conocer los nombres de los principales personajes a quienes Ambel debe la adquisición de las Santas Reliquias, que hoy con tanta devoción venera.

Ocupa el primer lugar Fray Don Pedro de Montserrate, natural de Canet, Maestrazgo de Montesa, en el Reino de Valencia, nombrado Comendador de Ambel en la primera mitad del siglo XVI, caballero principalísimo de toda la Orden, en la que había desempeñado los cargos más importantes, pues había sido Presidente de la Asamblea de la Castellanía de Amposta y Recibidor del Común Tesoro, y años mas tarde uno de los Conservadores o Jueces de dicha Castellanía, creados por la Bula de Paulo III “Ad Romani Pontificis auctoritatem” dada en 20 de junio de 1542. Fue bienhechor insigne de esta Villa, pues en los muchos años que poseyó la Encomienda levanto a sus expensas la Capilla del Santo Cristo de las Reliquias, en la cual fundo una Capellanía, construyo el Santo Hospital y toda la Acequia Nueva desde la llamada Fila Vieja hasta la falda de Terrer; y en sus anhelos de enriquecer la Iglesia Parroquial con las mas veneradas Reliquias, se dirigió a la Villa de Caspe en compañía del Ilmo. Fray Miguel de Sangüesa, Obispo de Rosas y Abad del Monasterio Cisterciense de Rueda, que por el Cardenal Gonzaga regia la Diócesis de Tarazona, consiguiendo del Prior y monjes Sanjuanistas del Convento de Caspe dos trozos de la cabeza de Santa Sofía, uno de San Bartolomé y otro de San Blas, además de dos trozos de la Santa Cruz, con los que formo un precioso Lignum Crucis, acto que fue autorizado en Zaragoza por el Notario de Caspe D. Juan de Maisonaba el 25 de agosto de 1548.

Nótese a este propósito q el P. Faci en su obra, “Aragón, dote de Maria” dice que el antipapa Clemente VII dio a D. Juan Fernández de Heredia, natural de Munebrega, una Reliquia del Lignum Crucis que tenia forma de Cruz, la cual era un palmo de alta, un geme el crucero, dos dedos de ancha y uno de gruesa; La recibió el Heredia el 13 de septiembre de 1394 y este, que había sido Baile de Caspe (era entonces Maestre General de la Orden de San Juan) la regalo a dicha Villa y de ella debió ser tomada la que se conserva en Ambel. En el Monasterio Cisterciense de Rueda, consiguió el piadoso Comendador de su Abad-Obispo la Reliquia de San Sebastián; Y en el Palacio de los Condes de Ribagorza y Duques de Villahermosa obtuvo de Don Martín de Aragón y de Doña Luisa de Borja, hermana de San Francisco, dos pedazos de las cabezas de Santa Cristina y Santa Isabel, compañeras de Santa Ursula, según escritura autorizada por D. Jaime Rodríguez, Notario de Zaragoza, el 17 de junio de 1549. Para estas Reliquias mandó construir tres preciosos Relicarios, verdaderas joyas de arte, y dispuso su regreso a la Encomienda. El día 2 de julio de 1549, sabedor Ambel de la proximidad de su llegada y de las Reliquias que traía para su Iglesia, trasladose en masa a Val de Alonso, donde en medio de los mayores transportes de alegría y bandeo de campanas, recibió a su Comendador, el cual, ante el Notario de Ambel D. Sebastián de Tena, hizo entrega de tan preciosos restos a los Justicias y Jurados, hombres y mujeres, vecinos y moradores de esta Villa, con el solo encargo de que lo encomendaran a Dios, según dice un antiguo manuscrito. Sin tardanza levanto la Capilla del Santo Cristo de las Reliquias, donde las coloco y donde quiso que a su muerte, acaecida, según tradición, defendiendo el fuerte de San Telmo contra los turcos en la isla de Malta el 22 de junio de 1565, se guardase su cabeza, que se conserva incorrupta hasta nuestros días. También dio muchas Reliquias de los Santos Lugares de Jerusalén, según puede verse en el cuadro de las Reliquias existente a la entrada de la Capilla.

Rdo. P. Fray Martín Salvador Gilaberte, nacido en Ambel el 14 de noviembre de 1637; Fue Procurador General de la Orden de la Merced y enriqueció el tesoro de Reliquias de esta iglesia con muchas Reliquias, cuyas inscripciones aparecen ilegibles.

Rdo. P. Fray José Antonio de Hebrera, de la Orden Franciscana, en la cual fue Predicador General, Definidor y Cronista del Reino de Aragón, Comisario Visitador de la Provincia de Compostela y Secretario General de toda la Religión. Nació en Ambel el 26 de junio de 1652 y murió en Zaragoza el 30 de mayo de 1719; Escribió muchos libros y dio a la Parroquia las siguientes Reliquias: de San Felipe apóstol, de San Bartolomé, de San Juan Evangelista, de Santo Domingo de Guzmán, de San Antonio de Padua, de San Buenaventura, habito de San Francisco de Asís, de San Pedro Regalado, de San Ignacio de Loyola, de San Diego de Alcalá, de San Vicente Mártir, un escarpín de San Vicente Ferrer, de San Columbano, de San Carlos Borromeo, velo de Santa Orosia, de Santa Lucia, una muela de Santa Rufina, de Santa Emerenciana, casco de Santa Bárbara, de San Vitillano mártir.

Ilmo. P. Fray Francisco Salvador Gilaberte, sobrino de Fray Martín, nacido en Ambel el 4 de octubre de 1672. Fue Maestro General de toda la Orden de la Merced y Obispo electo de Almería por voluntad del Rey Felipe V, cuya mitra renuncio, Doctor, Maestro y Catedrático de la Universidad de Zaragoza. Escribió varias obras y dio a la iglesia de Ambel uno de los mejores cálices y las siguientes Reliquias: Un “Lignum Crucis” y Relicarios de Santa Perpetua. De Santa Justa, de San Víctor, de San Policarpo, de Santa Cecilia, de San Torcuato, de San Bernardo abad, de San Leoncio, de San Andrés apóstol, de Santa Eugenia, de San Eustaquio, de San Castellán, de Santa Simona, de Santa Victoriana, de San Cristino, de San Blas y de San Teodolito.

Mosen Antonio Lajusticia, Capellán mayor de la iglesia de la Virgen del Rosario, dio un “Lignum Crucis” montado en cristal de roca, y de San Juan de la Cruz, de San Pedro Armengol, de Santa Rosalía, de San Pedro Pascual, de San Ramón, de Santa Maria de Siros, de Santo Tomas, de Santa Margarita y de San Blas.

Mosen Gregorio Sanjuán, Racionero del Santo Templo Metropolitano del Pilar de Zaragoza, dio de los Innumerables Mártires de Zaragoza.

Existe además un nuevo Relicario construido en el presente año de 1929 con una canilla de gran tamaño de San Agrícola, mártir, y otras muchas Reliquias procedentes de la iglesia de la Virgen del Rosario, las cuales son tantas, que llenan unas ampollas de cristas en forma de Copón y se hallan colocadas para su mejor conservación y veneración en el Sagrarios de la Capilla del Santo Cristo de las Reliquias. Ignorase su procedencia, aunque no será aventurado el suponer que no serán ajenos a ellas los hijos ilustres de Ambel, entre ellos la Venerable Madre Sor Maria Dionisia Bernarda Gómez, fundadora y después abadesa durante cuarenta años del Convento de Capuchinas de Palma de Mallorca, donde murió en olor de santidad, según consta en si prodigiosa vida, escrita a raiz de su muerte; Maria Ana Belillas y Lamana, fundadora del Rosario de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza; Fray Cayetano Royo Tabuenca, Prior de Añon y gran predicador; Fray Francisco Tabuenca Fernández, Abad mitrado de Veruela y uno de los más famosos oradores de su tiempo; Fray Sebastián Gómez Cisneros, sobrino de la Venerable Madre Dionisia; los berreños, Garceses de Olvega y los Comendadores y Priores de Ambel. Últimamente han entregado y añadido al tesoro espiritual de esta iglesia algunos Relicarios, varios vecinos de esta Villa, cuyos nombres se consignan en el Diario de la Parroquia.

Tesoro digno verdaderamente de ponderarse y Reliquias dignas justamente de la encendida veneración y devoción que los hijos de Ambel les han profesado en todos los tiempos en correspondencia a los favores y beneficios de todas clases obtenidos por su mediación del Todopoderoso en los trances más amargos de su vida.

Dice el P. Fray Roque Tolosa, de la Orden Franciscana, en la Novena de las Santas Reliquias que compuso a finales del Siglo XVIII, que estas estuvieron ocultas muchos años, con dolor incomparable de los hijos de Ambel; Pero Dios, que oye los piadosos deseos de los que con fe piden, permitió con los suaves medios de su altísima Providencia, que las buscasen con motivo de la general sequía que padeció el Reino de Aragón en el año 1682, encontrándolas a las tres de la tarde del día 29 de agosto de dicho año al pie del Santo Cristo de las Reliquias en un armario o cajón, dentro de una caja de marfil en forma de arquimesa y de un cofrecito, con su Bula autentica que se conserva en el archivo parroquial; Y habiéndolas sacado procesionalmente al día siguiente, al aparecer en la puerta de la iglesia principio a llover, dando tan copiosa lluvia durante dos días, que sé regó a satisfacción la tierra, por cuya causa se instituyo la dista llamada del pueblo, celebrada aquel año el día primero de septiembre y en nuestros días el primer domingo de dicho mes, para darles gracias por tan señalado beneficio.

RELICARIOS DE LA PEANA

El Comendador Fray Don Francisco Zamora, a ruego de su hermano Prior y Comisario Fray Don Manuel Zamora, puso el año 1709 algunas Reliquias en un Relicario adaptándolo al pie de la Custodia para llevarlo en peana en las procesiones. Relicario que ahora se venera durante todo el año sobre pie de madera dentro del Sagrario de la Capilla del Santo Cristo de las Reliquias. Construyéndose dicho Relicario en Zaragoza y el día 28 de agosto de dicho año se trajo procesionalmente desde la puerta de San Juan a la Parroquia.

Posteriormente, parte de las Reliquias que dio el P. Hebrera y de los Lugares Santos, fueron colocadas a expensas de la piadosa familia de D. Joaquín Maria Dusmet y Navarro y su esposa Doña Maria Isabel Alonso Pesquera, en el Relicario que hoy se saca en peana, que se guarda en precioso estuche forrado de seda para su mejor conservación.

COFRADÍA DE LAS SANTAS RELIQUIAS

Viéndose esta Villa, en posesión de antas Reliquias, fundose una Cofradía para darles culto bajo la advocación del Santísimo Cristo de las Reliquias, a la que pertenecían todos los vecinos de este pueblo, y que llego a tal grado de fervor, que mereció abundantes gracias espirituales por parte de los Sumos Pontífices Clemente XII y Pío VI. El primero concedió en 14 de mayo de 1768 una indulgencia plenaria a los que, confesados y comulgados, ingresen en la Cofradía; otra indulgencia plenaria, a los cofrades de ambos sexos en el articulo de la muerte, confesados y comulgados, o si esto no pudiesen hacer, invocaren con la boca o el corazón el dulcísimo nombre de Jesús; Otra plenaria a los cofrades que, confesados y comulgados, visiten la iglesia parroquial, el día 29 de agosto, fiesta de las Santas Reliquias, desde las primeras vísperas del día 29 de agosto hasta la puesta del sol del día siguiente; rogando a intención del Romano Pontífice; 60 días de indulgencia a los cofrades que asistan a los oficios divinos, compongan enemistades o lo intenten, den hospedaje a los pobres, acompañen a los funerales a los difuntos, asistan a las procesiones, acompañen al Santo Viático o, impedidos, recen por los enfermos la oración del Padrenuestro y Avemaría, enseñen la doctrina cristiana, corrijan al que yerra o practique alguna obra de piedad o caridad.

La Santidad de Pío VI concedió en 14 de junio de 1775 indulgencia plenaria a los cofrades de ambos sexos que, confesados y comulgados, asistan a la procesión de las Santas Reliquias el día 29 de agosto o visiten la iglesia parroquial el día de la fiesta rogando por la intención del Romano Pontífice; en 23 de mayo del mismo año, una indulgencia plenaria a los cofrades que confesados y comulgados, visiten la iglesia parroquial el primer domingo de cada mes. En 22 de mayo del mismo año concedió altar privilegiado durante la octava de Difuntos y un día a la semana cuando se diga misa por difunto de la Cofradía. En 20 de mayo del mismo año concedió que todos los altares sean privilegiados durante los ocho días en que hacían oficios por los cofrades y a los asistentes indulgencia plenaria rogando por la intención del Romano Pontífice: indulgencias todas aplicables a las almas del Purgatorio. La Sagrada Congregación de Reliquias e Indulgencias dispenso a los legítimamente impedidos la visita a la iglesia parroquial, a los efectos de ganar las indulgencias, por Rescripto del 31 de mayo de 1775.

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Leyendas

LEYENDA DEL DIA DE LAS SANTAS RELIQUIAS
El 29 de agosto se celebra en ambel lo que nosotros llamamos “el dia grande de Ambel”.
Su historia está en que según se cuenta, allá por el siglo XVIII Ambel era asolada por las graves sequías, lo cual preocupaba enormemente a la poblacion de por aquel entonces.
Corria el mes de agosto,caluroso de por sí, y la sequia seguia azotando a la poblacion ambelera y sus campos.


Pues bien, he aqui que un 29 de agosto de 13..(fecha exacta no la sé) sacaron en procesion a las Santas Reliquias de Ambel para pedir agua y de esta manera poder solucionarse el grave problema.
Pues cual fue la sopresa que al poco de sacar a las Santas Reliquias llovió durante un tiempo incesantemente aliviando asi la sequia y los problemas de todos los ambeleros, el porqué se celebra el dia 29 de agosto, logicamente es pues, porque ese mismo dia de un 13.. las Santas Reliquias de Ambel obraron un milagro en favor de sus fieles devotos, y por ello desde entonces son nuestras patronas y por ellas celebramos las fiestas en su honor.
¡¡¡VIVAN LAS SANTAS RELIQUIAS!!!.

LAS PIEDRAS DEL DRAGON
En las afueras de Ambel, junto a lo que se considera antiguo camino de Zaragoza a Soria, existe una gran pared rocosas que todavía se llama Las Piedras del Dragón.
En esta pared hay una covacha que semeja la entrada a una gruta.
Precisamente desde ese lugar amenazaba el dragón a los caminantes.
La gente de Ambel no recuerda en qué tiempos ocurrieron los hechos, pero lo que sí tienen claro es que sus vecinos ancestrales decidieron acabar con la fiera.
Para ello imploraron la ayuda de San Sebastián.
El celestial personaje bajó con su caballo y combatió contra el feroz animal.
Dicen que la pelea fue larga y cruel.
En un momento dado, el dragón y el caballo dieron un gran salto por los aires, cerca de un kilómetro recorrieron, yendo a caer sobre una piedra en la que, a resultas del golpe, dejaron grabadas la huellas de sus pisadas.
Todavía pueden verse junto a un antiguo molino, incluso hay quien explica que una de esas huellas corresponde a la rodilla del caballo que transportaba a San Sebastián.
Ni que decir tiene que el Santo logró matar al dragón. Curiosamente,quizá desde entonces, los habitantes de Ambel realizan (realizaban) un ritual anual: el día de San Jorge (santo también relacionado con dragones) acuden hasta la roca donde los animales marcaron sus huellas y en este paraje meriendan la típica culeca, o torta de pan dulce.

EN AMBEL NI MULA NI MUJER
Dicen que en cierta ocasión, un personaje con poderes celestiales llegó hasta Ambel.
Tenía apariencia de peregrino y se vio sorprendido por una fuerte tormenta.
Pidió refugio en una casa en la que, mientras el marido le invitaba a quedarse, la mujer ponía excusas.
Como la necesidad apremiaba, aceptó el hospedaje.
Para combatir el frío salió al corral con el fin de coger un poco de leña a la que prender fuego, pero la mula que era “guita”, es decir, resabiada e indomable, le soltó una coz.
El peregrino, que al final tampoco puedo encender el hogar para calentarse, decidió abandonar el pueblo, no sin antes exclamar a viva voz una maldición que todavía se recuerda:
En Ambel ni mula, ni leña, ni mujer.
La mula, guita, la mujer maldita, la leña no quiere arder.
Maldito sea Ambel

LEYENDA DEL CRISTO DE AINZON
La talla del Cristo del siglo XIII, que se venera en Ainzón, fue encargada en Zaragoza a un famoso imaginero.
Cuando estuvo concluida los vecinos de Ambel decidieron llevársela a su pueblo, convenciendo al escultor con un buen pellizco de dinero.
Montaron la Cruz en una carreta y se encaminaron al Somontano.
Cual no sería la sorpresa de la comitiva al comprobar que las caballerias que arrastraban la carreta decidieron no dar un paso más allá de Ainzón.

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Fiestas y tradiciones en Ambel

Las hogueras de San Antón , 16 de enero
En la noche del 16 de enero se encienden hogueras en las puertas de las casas para festejar al santo protector de los animales.

Antiguamente incluso sacaban a las caballerias a dar vueltas alrededor de estas hogueras buscando así la protección.

La hoguera de San Sebastián, 20 de enero
San Sebastián es el patrón de Ambel y para conmemorar este día, los ambeleros hacen una gran hoguera en la plaza y se juntan alrededor de ella compartiendo comida y vino.

En la actualidad y desde hace unos años el fin de semana más próximo a esta fecha se realizan otros actos festivos: verbenas, actividades para niños, conciertos, conferencias…

Jueves Lardero
Fiesta típica que se celebra igual que en muchos pueblos de Aragón, antes de comenzar la cuaresma, el jueves anterior al miércoles de ceniza.

En esta fecha, adultos y niños salen a merendar al campo el tradicional “palmo” que consiste en un trozo de chorizo o longaniza de esta medida.

Semana Santa
En Ambel se realizan varios actos tradicionales que comienzan el día de Jueves Santo, en el que se monta el “Monumento” en una de las capillas de la iglesia parroquial (en la capilla del Santo Cristo) y se establecen turnos para velar y rezar durante media hora hasta que tiene lugar la “hora santa”, dedicada también a la oración.

El día de Viernes Santo tienen lugar por la tarde los oficios, en los que tiene lugar el descendimiento (dos personas del pueblo que representan a José de Arimatea y a Nicodemo, bajan de la cruz una talla que representa a Jesús crucificado y lo introducen en su caja).

A continuación tiene lugar la procesión, un conjunto de pasos ( la Dolorosa, EL huerto….) acompañan la caja del Cristo escoltada por cuatro alabarderos (representando a soldados romanos) y un centurión que marchan alrededor del pueblo al ritmo lento del tambor. Son acompañados por un niño del pueblo que también va caracterizado y que representa a un ángel.

Cuando la procesión llega a la plaza realizan una serie de pasos (el Entierro de Cristo).

La Semana Santa en Ambel termina en Pascua de Resurrección, con una nueva procesión en la que se produce el encuentro de dos pasos, el de la Virgen, con manto blanco y Jesús resucitado.

San Jorge, 23 de abril
El día de San Jorge, patrón de Aragón, se sale a comer al campo. Como postre tradicional se come “la culeca” que es una especie de torta, hecha con pan dulce con forma de muñeca que tiene en su interior un huevo cocido.

La culeca es típica para los niños, los adultos suelen comer roscones o bollos hechos con los mismos ingredientes

San Isidro, 15 de mayo
Patrón de los labradores, en este día tradicionalmente fiesta, se saca en procesión al santo para bendecir los campos.

Paloteao
Estaría bien poner el nombre de los bailes, el número de paloteadores, el traje típico, un poco de historia, fotos…pero no tengo la información.

Todos los Santos, 1 de noviembre

Calabazas en la fiesta de todos los santos

Los niños hacen calaveras dando forma a calabazas e introducen una vela en su interior a modo de farol.

En el tradicional rosario por los difuntos o por las almas que discurre hasta el cementerio, al anochecer, ponen las calabazas a lo largo del camino y dan gritos, aullan…para asustar a los adultos.

Cuando la procesión termina, las llevan a la plaza de la iglesia y las dejan en frente de la puerta de ésta.

Monografías y reportajes

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