ILUSTRACIONES SOBRE LA VILLA DE AMBEL (3ª parte)

Por Antonio Aragón [antonio_7119@orange.es].

HISTORIA

Ambel también era muy conocido por sus ilustres hijos de la Orden que habitaban en la Villa, o sea, en la casa central, de donde salían instruidos y preparados para ocupar lugares más difíciles y conflictivos de la cristiandad.

Sirva como ejemplo el insigne caballero Don Melchor de Monserrate, hermano del gran Comendador de Ambel Don Pedro de Monserrate, que aunque no nacieron en Ambel, porque habían nacido en Canet, Maestrazgo de Montesa, en el Reino de Valencia, sintieron por Ambel un gran cariño, pues existen pruebas reales que lo acreditan.

Don Pedro de Monserrate nombrado Comendador de Ambel en la primera mitad del siglo XVI, caballero principalísimo en toda la Orden, en la cual había desempeñado los cargos más importantes, fue bienhechor insigne de esta Villa, y nombrado Virrey de Cerdeña, levantó a sus expensas la Capilla del Santo Cristo de las Reliquias, en la cual fundó una Capellanía.

Casa conventual

Construyó el Santo Hospital y toda la Acequia Nueva. Asociado a tan altas empresas estuvo su hermano Fray Melchor de Monserrate en la Isla de Malta, adonde, luchando contra los turcos, fue herido de muerte el 22 de junio de 1565 mandando que su cabeza se depositara en la Capilla del Santo Cristo, donde se conserva hasta el presente. Ocupa una hornacina a la derecha de la Capilla, cubierta por un cristal. Según se puede observar, se encuentra excelentemente bien conservada a pesar del tiempo transcurrido.

El conjunto de Relicarios se completa con cuatro “Lignum Crucis” donados por el Comendador Monserrate, el cual obtuvo las citadas Reliquias de los Sanjuanistas de Caspe, del convento Cisterciense de Rueda, del palacio de los Condes de Ribagorza y de los Duques de Villahermosa, Don Martín de Aragón y Doña Luisa de Borja, hermana ésta de San Francisco de Borja y conocida como la Santa Duquesa.

La iglesia de San Miguel, es de estilo mudéjar, con una torre octogonal. Los retablos de las cinco capillas existentes, corresponden a los siglos XIV y XV. Del siglo XV es también la cruz parroquial.

Respecto a la Iglesia de la Virgen del Rosario, es de estilo barroco con su torre mudéjar, las capillas y retablos que la componen – en mayor número que el templo parroquial – corresponden igualmente a los siglos XV y XVI, si bien existen dos que son del siglo XVII.

Los vecinos de Ambel son fieles a su pasado. Celebran las fiestas a finales de agosto, concretamente el día 29 es la fiesta mayor dedicada a las Santas Reliquias. Este día tiene lugar la interpretación del paloteado de Ambel, uno de los más vistosos de la zona y también la representación de su dance, de los más antiguos de nuestra región, en el cual intervienen entre otros, Mayoral, Rabadán,  Cipotegato, Diablo y Ángel.

La gran ayuda que tuvo el pueblo de Ambel se debió en su mayor parte a estar instalada aquí la casa central de la Encomienda, porque no solamente en ella habitaba el Comendador, sino además personas con alto rango cultural cono teólogos, juristas, hombres de ciencias y letras, etc.

De Ambel salieron muchos hijos ilustres: Fray Martín Salvador Gilaberte, que fue predicador general de la Orden de la Merced: el franciscano José Antonio de Hebrera, predicador general, definidor y cronista del Reino de Aragón, visitador de la provincia de Compostela y autor de numerosos libros, entre ellos uno dedicado a la Virgen del Pilar: Fray Salvador Gilaberte, maestro general de toda la Orden de la Merced, obispo de Almería, a cuya mitra renunció, doctor, maestro y catedrático de la Universidad de Zaragoza: la venerable madre sor María Dionisia Bernarda Gomez: Fray Cayetano Royo Tabuenca: Fray Francisco Tabuenca Fernández: Fray Diego de Berbegal …

En Ambel nació también María Ana Velilla y Lausana, fundadora del Rosario del Pilar de Zaragoza.

No se tiene noticia de cómo nació el primer caserío, que luego fue pueblo y finalmente Villa. En estos casos se habla de fundación inmemorial, aunque en el caso de Ambel, es preciso constatar el origen árabe no sólo del nombre, sino de la especial disposición de calles y edificios. Árabe fue su población, hasta la reconquista por Alfonso I el Batallador.

Ambel vista desdeTerrer
Lo de la Villa Templaria y Sanjuanista llegaría poco después. A la muerte de Don Pedro de Atarés, que levantó el Monasterio de Veruela, los Templarios pretendieron sucederle en el señorío de Borja. Se opuso a esta pretensión el Conde de Barcelona, Berenguer IV, esposo de la Reina de Aragón Doña Petronila.

Los Templarios no cedieron y se les compensó con otras Villas, entre ellas Ambel, con sus términos. La donación tuvo lugar en la Zuda de Barcelona, en presencia del Conde de Pallás y algunos caballeros aragoneses. No se han puesto de acuerdo los historiadores respecto al año de la citada donación, ya que mientras unos fijan la fecha del 30 de abril de 1151, otros se inclinan por el año 1152, en igual día. El caso es que la Orden del Temple entraría en poder de sus nuevas posesiones cincuenta y dos días después del acto celebrado en la Zuda de la Ciudad Condal.

Los Templarios ejercieron el señorío de Ambel hasta el 22 de marzo de 1312, en que fue extinguida la Orden por la Bula “Vox in excelsis”, del Papa Clemente V; sus bienes pasaron a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, por Bula del 10 de aquel mismo año.

En consecuencia, merced a un posterior convenio y concordia entre el Pontífice Juan XXII y Don Jaime I de Aragón, Ambel – junto con Alberite y Cabañas – se constituyó en una de las Encomiendas que la Orden de San Juan tenía en la Castellanía de Amposta, dentro del reino aragonés.

A la Orden de San Juan corresponde la iniciativa de la construcción de la iglesia parroquial, y debió centrar siempre todas las subsiguientes actividades artísticas de la misma Villa. En un cartulario conservado en el Archivo Histórico Nacional hay referencias de Ambel, y se habla de la “Villa” y del “Castillo; en una donación de 1145 se cita también la iglesia. Es posible que esa iglesia, anterior a la actualmente conservada, estuviese en el lugar que ocupa hoy la llamada Ermita, y quizás el castillo corresponda en su emplazamiento con el palacio e iglesia parroquial, actualmente conservado.

La Orden Hospitalaria de San Juan, ejerció el señorío de Ambel durante más de quinientos años, hasta que fueron abolidas en España las jurisdicciones privilegiadas. Desde el 13 de febrero de 1874 la Villa pasó a depender, en lo espiritual, de la diócesis de Tarazona.